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PeterDuffy (talk | contribs) (Created page with "Vengo, pues, para entregar el mandato de la verdad, que todos los que han salido del núcleo del fuego sagrado de Jerusalén hacia los cuatro rincones de la Tierra son llamados ahora a ser hijos e hijas de Dios. Pero aún siguen como prisioneros de sus respectivas naciones, prisioneros en el sentido de que están atados por ciertas costumbres, leyes e ideologías políticas y religiosas, motivo por el cual se han olvidado de la única ley verdadera del YO SOY EL QUE YO SOY.") |
PeterDuffy (talk | contribs) (Created page with "Por tanto, centro las energías del núcleo de fuego de mi ser aquí, en el corazón de la ciudad, la Nueva Jerusalén, y pongo el imán de mi devoción a la Madre para llamar a los rayos de la casa del S<small>EÑOR</small>, los rayos de Akenatón, que consideró al Dios único y al pueblo de Dios como uno solo, los rayos que llamarán a las ciento cuarenta y cuatro mil llamas de las doce tribus de Israel para que vuelvan…") Tags: Mobile edit Mobile web edit |
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Vengo, pues, para entregar el mandato de la verdad, que todos los que han salido del núcleo del fuego sagrado de Jerusalén hacia los cuatro rincones de la Tierra son llamados ahora a ser hijos e hijas de Dios. Pero aún siguen como prisioneros de sus respectivas naciones, prisioneros en el sentido de que están atados por ciertas costumbres, leyes e ideologías políticas y religiosas, motivo por el cual se han olvidado de la única ley verdadera del YO SOY EL QUE YO SOY. | Vengo, pues, para entregar el mandato de la verdad, que todos los que han salido del núcleo del fuego sagrado de Jerusalén hacia los cuatro rincones de la Tierra son llamados ahora a ser hijos e hijas de Dios. Pero aún siguen como prisioneros de sus respectivas naciones, prisioneros en el sentido de que están atados por ciertas costumbres, leyes e ideologías políticas y religiosas, motivo por el cual se han olvidado de la única ley verdadera del YO SOY EL QUE YO SOY. | ||
Por tanto, centro las energías del núcleo de fuego de mi ser aquí, en el corazón de la ciudad, la Nueva Jerusalén, y pongo el imán de mi devoción a la Madre para llamar a los rayos de la casa del S<small>EÑOR</small>, los rayos de Akenatón, que consideró al Dios único y al pueblo de Dios como uno solo, los rayos que llamarán a las ciento cuarenta y cuatro mil llamas de las doce tribus de Israel para que vuelvan… | |||
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