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Ray-O-Light/es: Difference between revisions

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¿Os gustaría saber cómo heredé la llama de la intrepidez? Os lo diré. También estuve encarnado en la Materia. También recorrí el sendero de iniciación. Y cuando llegué al punto en que todos los demonios de la noche y los caídos me asaltaron para alejarme de mi bendita percepción Crística, me arrodillé en oración.
¿Os gustaría saber cómo heredé la llama de la intrepidez? Os lo diré. También estuve encarnado en la Materia. También recorrí el sendero de iniciación. Y cuando llegué al punto en que todos los demonios de la noche y los caídos me asaltaron para alejarme de mi bendita percepción Crística, me arrodillé en oración.


Llamé a Dios cuando Dios me dio la percepción de esas hordas de oscuridad en su formación. Y os diré que los desencarnados que agreden la santa inocencia de los devotos son millones y, como buitres, van a atacar al alma, el alma que está a punto de ser liberada en el ritual de la superación.
Llamé a Dios cuando Dios me dio la percepción de esas hordas de oscuridad en su formación. Y os diré que los [[Special:MyLanguage/discarnate|desencarnados]] que agreden la santa inocencia de los devotos son millones y, como buitres, van a atacar al alma, el alma que está a punto de ser liberada en el ritual de la superación.


Dios me enseñó el horror de la noche y los caídos, y clamé a Dios en mi oración, y dije: «¡Oh Dios, tú eres más grande que todo esto, tu llama y tu luz son capaces de consumir la oscuridad!». Y llamé a Dios pidiendo la acción concreta de la conciencia Crística que sabía que debía existir. ¡Pues ninguna cosa, ningún ser de la sombra podía ocupar el tiempo y el espacio sin que Dios proveyera un contrapunto de luz, de libertad! Y pedí la acción disolvente de la luz del Cristo. Invoqué el rayo del que sabía que disolvería todo lo que me agrediera en la hora de mi victoria.
Dios me enseñó el horror de la noche y los caídos, y clamé a Dios en mi oración, y dije: «¡Oh Dios, tú eres más grande que todo esto, tu llama y tu luz son capaces de consumir la oscuridad!». Y llamé a Dios pidiendo la acción concreta de la conciencia Crística que sabía que debía existir. ¡Pues ninguna cosa, ningún ser de la sombra podía ocupar el tiempo y el espacio sin que Dios proveyera un contrapunto de luz, de libertad! Y pedí la acción disolvente de la luz del Cristo. Invoqué el rayo del que sabía que disolvería todo lo que me agrediera en la hora de mi victoria.