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Padre Pio/es: Difference between revisions

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Prestó servicio en el cuerpo médico durante la Primera Guerra Mundial, pero era demasiado enfermizo para poder continuar. En 1918 fue transferido al pequeño convento del siglo <small>XVI</small> de Nuestra Señora de Gracia, a unas a doscientas millas al este de Roma. Desde entonces jamás abandonó esa aislada zona montañosa. Sin embargo, antes de fallecer, en 1968, recibía cinco mil cartas al mes y miles de visitantes. Se había hecho popular por su piedad y sus milagros.
Prestó servicio en el cuerpo médico durante la Primera Guerra Mundial, pero era demasiado enfermizo para poder continuar. En 1918 fue transferido al pequeño convento del siglo <small>XVI</small> de Nuestra Señora de Gracia, a unas a doscientas millas al este de Roma. Desde entonces jamás abandonó esa aislada zona montañosa. Sin embargo, antes de fallecer, en 1968, recibía cinco mil cartas al mes y miles de visitantes. Se había hecho popular por su piedad y sus milagros.


El Padre Pío está considerado como el primer sacerdote católico en llevar las heridas de Cristo. ([[Special:MyLanguage/Saint Francis|San Francisco]] fue la primera ''persona'' en recibir los estigmas). También tenía los dones de la clarividencia, la conversión, el discernimiento de espíritus, las visiones, la bilocación, la curación y la profecía. Se dice que una vez, cuando un sacerdote polaco recién ordenado fue a verlo, el Padre Pío comentó: «Algún día serás papa». Tal como lo profetizó, ese sacerdote se convirtió en el papa Juan Pablo II.<ref>Kenneth L. Woodward, ''Making Saints: How the Catholic Church Determines Who Becomes a Saint, Who Doesn’t, and Why'' (New York: Simon & Schuster, 1996), p. 157; C. Bernard Ruffin, ''Padre Pio: The True Story'' (Our Sunday Visitor, 1982), p. 361.</ref>
El Padre Pío está considerado como el primer sacerdote católico en llevar las heridas de Cristo. ([[Special:MyLanguage/Saint Francis|San Francisco]] fue la primera ''persona'' en recibir los estigmas). También tenía los dones de la clarividencia, la conversión, el discernimiento de espíritus, las visiones, la bilocación, la curación y la profecía. Se dice que una vez, cuando un sacerdote polaco recién ordenado fue a verlo, el Padre Pío comentó: «Algún día serás papa». Tal como lo profetizó, ese sacerdote se convirtió en el papa Juan Pablo II.<ref>Kenneth L. Woodward, ''Making Saints: How the Catholic Church Determines Who Becomes a Saint, Who Doesn’t, and Why'' (Haciendo santos: cómo determina la Iglesia Católica quién se convierte en santo, quién no lo hace y por qué), (New York: Simon & Schuster, 1996), p. 157; C. Bernard Ruffin, ''Padre Pio: The True Story'' (Our Sunday Visitor, 1982), p. 361.</ref>


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