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Padre Pio/es: Difference between revisions

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El Padre Pío está considerado como el primer sacerdote católico en llevar las heridas de Cristo. ([[Special:MyLanguage/Saint Francis|San Francisco]] fue la primera ''persona'' en recibir los estigmas). También tenía los dones de la clarividencia, la conversión, el discernimiento de espíritus, las visiones, la bilocación, la curación y la profecía. Se dice que una vez, cuando un sacerdote polaco recién ordenado fue a verlo, el Padre Pío comentó: «Algún día serás papa». Tal como lo profetizó, ese sacerdote se convirtió en el papa Juan Pablo II.
El Padre Pío está considerado como el primer sacerdote católico en llevar las heridas de Cristo. ([[Special:MyLanguage/Saint Francis|San Francisco]] fue la primera ''persona'' en recibir los estigmas). También tenía los dones de la clarividencia, la conversión, el discernimiento de espíritus, las visiones, la bilocación, la curación y la profecía. Se dice que una vez, cuando un sacerdote polaco recién ordenado fue a verlo, el Padre Pío comentó: «Algún día serás papa». Tal como lo profetizó, ese sacerdote se convirtió en el papa Juan Pablo II.


El Padre Pío con frecuencia hablaba en visiones con Jesús, María y su ángel de la guarda. En otras ocasiones pasaba la noche luchando intensamente con el Demonio. Por la mañana encontraban al Padre con sangre y heridas así como otras señales físicas de la lucha. Muchas veces se encontraba exhausto, algunas inconsciente, y una vez sufrió huesos rotos en su cuerpo. En una ocasión las barras de hierro de la ventana estaban torcidas. Otros monjes oían a menudo el ruido de estos encuentros, aunque sólo el Padre Pío veía a los demonios.
El Padre Pío con frecuencia hablaba en visiones con [[Special:MyLanguage/Jesus|Jesús]], [[Special:MyLanguage/Mother Mary|María]] y su [[Special:MyLanguage/Guardian angel|ángel de la guarda]]. En otras ocasiones pasaba la noche luchando intensamente con el Demonio. Por la mañana encontraban al Padre con sangre y heridas así como otras señales físicas de la lucha. Muchas veces se encontraba exhausto, algunas inconsciente, y una vez sufrió huesos rotos en su cuerpo. En una ocasión las barras de hierro de la ventana estaban torcidas. Otros monjes oían a menudo el ruido de estos encuentros, aunque sólo el Padre Pío veía a los demonios.


Además de esos ataques invisibles, el Padre Pío también sufrió persecución desde el interior de la jerarquía de su amada Iglesia. Durante diez años no le fue permitido dar misa públicamente ni escuchar confesiones.
Además de esos ataques invisibles, el Padre Pío también sufrió persecución desde el interior de la jerarquía de su amada Iglesia. Durante diez años no le fue permitido dar misa públicamente ni escuchar confesiones.