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Zarathustra/es: Difference between revisions

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Vishtaspa era un monarca honesto y sencillo, pero estaba rodeado por los «karpan», un grupo de sacerdotes egoístas y manipuladores. Convocaron un consejo para desafiar las revelaciones del nuevo profeta y conspiraron exitosamente para que lo metieran en la cárcel. Como cuenta la historia, Zaratustra consiguió su libertad al curar milagrosamente el caballo negro favorito del rey. Vishtaspa le dio permiso para que enseñara la nueva fe a su consorte, la reina Hutaosa. La bella Hutaosa se convirtió en uno de sus mayores partidarios y le ayudó a convertir a Vishtaspa.
Vishtaspa era un monarca honesto y sencillo, pero estaba rodeado por los «karpan», un grupo de sacerdotes egoístas y manipuladores. Convocaron un consejo para desafiar las revelaciones del nuevo profeta y conspiraron exitosamente para que lo metieran en la cárcel. Como cuenta la historia, Zaratustra consiguió su libertad al curar milagrosamente el caballo negro favorito del rey. Vishtaspa le dio permiso para que enseñara la nueva fe a su consorte, la reina Hutaosa. La bella Hutaosa se convirtió en uno de sus mayores partidarios y le ayudó a convertir a Vishtaspa.


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Tras dos largos años, el monarca finalmente fue convertido. Pero Vishtaspa exigió una última señal antes de aceptar completamente la fe. Pidió que se le mostrara qué papel jugaría en el mundo celestial. Como respuesta, Ahura Mazda envió tres arcángeles a la corte de Vishtaspa y Hutaosa. Aparecieron como caballeros resplandecientes vestidos con armadura completa, montados a caballo. Según un texto, llegaron con tal gloria que «su radiación en esa noble residencia parecía… un cielo de luz completa, debido a su gran poder y triunfo… cuando por tanto [los] miró, el exaltado rey Vishtaspa tembló, todos sus cortesanos temblaron, todos sus comandantes quedaron confundidos»<ref>Dinkart 7.4.75-76, citado en Bernard H. Springett, ''Zoroaster, the Great Teacher (Zoroastro, el gran instructor)'' (London: William Rider and Son, 1923), pág. 25.</ref>.
Tras dos largos años, el monarca finalmente fue convertido. Pero Vishtaspa exigió una última señal antes de aceptar completamente la fe. Pidió que se le mostrara qué papel jugaría en el mundo celestial. Como respuesta, Ahura Mazda envió tres arcángeles a la corte de Vishtaspa y Hutaosa. Aparecieron como caballeros resplandecientes vestidos con armadura completa, montados a caballo. Según un texto, llegaron con tal gloria que «su radiación en esa noble residencia parecía… un cielo de luz completa, debido a su gran poder y triunfo… cuando por tanto [los] miró, el exaltado rey Vishtaspa tembló, todos sus cortesanos temblaron, todos sus comandantes quedaron confundidos»<ref>Dinkart 7.4.75-76, citado en Bernard H. Springett, ''Zoroaster, the Great Teacher (Zoroastro, el gran instructor)'' (London: William Rider and Son, 1923), pág. 25.</ref>.
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Irradiando una luz cegadora y el sonido del trueno, anunciaron que habían llegado en nombre de Ahura Mazda con el fin de que el rey pudiera recibir la totalidad del mensaje de Zaratustra. Prometieron a Vishtaspa una longevidad de 150 años y que él y Hutaosa tendrían un hijo inmortal. Los arcángeles advirtieron, sin embargo, que si Vishtaspa decidiera no aceptar la religión, su fin no estaría lejos. El rey aceptó la fe y toda la corte hizo lo mismo. Las escrituras dicen que los arcángeles hicieron entonces su morada con Vishtaspa.
Irradiando una luz cegadora y el sonido del trueno, anunciaron que habían llegado en nombre de Ahura Mazda con el fin de que el rey pudiera recibir la totalidad del mensaje de Zaratustra. Prometieron a Vishtaspa una longevidad de 150 años y que él y Hutaosa tendrían un hijo inmortal. Los arcángeles advirtieron, sin embargo, que si Vishtaspa decidiera no aceptar la religión, su fin no estaría lejos. El rey aceptó la fe y toda la corte hizo lo mismo. Las escrituras dicen que los arcángeles hicieron entonces su morada con Vishtaspa.