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Maha Chohan/es: Difference between revisions

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el sacrificio, la renuncia y la autopurificación»<ref>Ídem.</ref>.
el sacrificio, la renuncia y la autopurificación»<ref>Ídem.</ref>.


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El Maha Chohán sirve a todas las personas de la Tierra cuando entran en este mundo y cuando lo abandonan. En el momento de nacer, está presente para soplar el aliento de la vida en el cuerpo y para encender la [[Special:MyLanguage/Threefold flame|llama trina]] que es bajada a la manifestación en la [[Special:MyLanguage/Secret chamber of the heart|cámara secreta del corazón]].  
El Maha Chohán sirve a todas las personas de la Tierra cuando entran en este mundo y cuando lo abandonan. En el momento de nacer, está presente para soplar el aliento de la vida en el cuerpo y para encender la [[Special:MyLanguage/Threefold flame|llama trina|| que es bajada a la manifestación en la [[Special:MyLanguage/Secret chamber of the heart|cámara secreta del corazón].
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El Maha Chohán también asiste durante la [[Special:MyLanguage/Transition|transición]] llamada muerte, cuando acude a retirar la llama de la vida y a retirar el aliento santo. La llama, o chispa divina, regresa al [[Special:MyLanguage/Holy Christ Self|Santo Ser Crístico]] y el alma, vestida con el [[Special:MyLanguage/Etheric body|cuerpo etérico]], también regresa al nivel del Santo Ser Crístico. De forma parecida, él también nos presta servicio en todas las encrucijadas de la vida si tan sólo nos detenemos por un momento al tomar decisiones, pensamos en el Espíritu Santo y simplemente decimos el mantra: «Ven, Espíritu Santo, ilumíname».
El Maha Chohán también asiste durante la [[Special:MyLanguage/Transition|transición]] llamada muerte, cuando acude a retirar la llama de la vida y a retirar el aliento santo. La llama, o chispa divina, regresa al [[Special:MyLanguage/Holy Christ Self|Santo Ser Crístico]] y el alma, vestida con el [[Special:MyLanguage/Etheric body|cuerpo etérico]], también regresa al nivel del Santo Ser Crístico. De forma parecida, él también nos presta servicio en todas las encrucijadas de la vida si tan sólo nos detenemos por un momento al tomar decisiones, pensamos en el Espíritu Santo y simplemente decimos el mantra: «Ven, Espíritu Santo, ilumíname».