Jump to content

Saint Joseph/es: Difference between revisions

Updating to match new version of source page
(Created page with "''Infancia de Cristo'', Gerard van Honthorst")
(Updating to match new version of source page)
Line 12: Line 12:
La mística del siglo XVI [[Special:MyLanguage/Teresa of Avila|Teresa de Ávila]] era muy devota de San José y lo eligió como patrón de su orden. Ella escribió:  
La mística del siglo XVI [[Special:MyLanguage/Teresa of Avila|Teresa de Ávila]] era muy devota de San José y lo eligió como patrón de su orden. Ella escribió:  


<div class="mw-translate-fuzzy">
<blockquote>No recuerdo hasta el día de hoy haberle solicitado algo que no haya concedido... Con este glorioso santo tengo la experiencia de que él ayuda en todas nuestras necesidades, y que el Señor quiere que entendamos que así como él estuvo sujeto a San José en la Tierra -pues desde que lleva el título de padre, siendo el tutor del Señor, José podría dar el mandato al Niño-, así en el cielo Dios hace todo lo que le ordenamos.<ref>''The Collected Works of St. Teresa of Avila'' vol. 1, ''The Book of Her Life, Spiritual Testimonies, Soliloquies'', trad. Kieran Kavanaugh y Otilio Rodriguez (Washington, D.C.: ICS Publications, 1976), pp. 79-80.</ref></blockquote>
<blockquote>No recuerdo hasta el día de hoy haberle solicitado algo que no haya concedido... Con este glorioso santo tengo la experiencia de que él ayuda en todas nuestras necesidades, y que el Señor quiere que entendamos que así como él estuvo sujeto a San José en la Tierra -pues desde que lleva el título de padre, siendo el tutor del Señor, José podría dar el mandato al Niño-, así en el cielo Dios hace todo lo que le ordenamos.<ref>''The Collected Works of St. Teresa of Avila'' vol. 1, ''The Book of Her Life, Spiritual Testimonies, Soliloquies'', trad. Kieran Kavanaugh y Otilio Rodriguez (Washington, D.C.: ICS Publications, 1976), pp. 79-80.</ref></blockquote>
</div>


<!--T:24-->
<!--T:24-->
Line 27: Line 29:
<blockquote>Recuerdo una mañana, cuando el amado Jesús era todavía un niño pequeño, que vino a mí con un trozo de madera muy duro que estaba tratando de tallar. Deseaba que yo persuadiera a José para que lo cambiara por una pieza más suave, una que se prestara más fácilmente para moldearla. Lo senté en mi rodilla, y procedí a explicarle que había una cualidad arraigada que de antaño se había colocado dentro de los árboles haciendo que uno poseyera una cualidad más dura y otra una cualidad más suave. Le dije que la madera blanda se estropearía fácilmente y que, si la usara, la pequeña imagen que quería tallar no soportaría los golpes y caídas que más tarde podrían llegar a ella, mientras que una talla hecha de madera dura perduraría más sustancialmente.</blockquote>
<blockquote>Recuerdo una mañana, cuando el amado Jesús era todavía un niño pequeño, que vino a mí con un trozo de madera muy duro que estaba tratando de tallar. Deseaba que yo persuadiera a José para que lo cambiara por una pieza más suave, una que se prestara más fácilmente para moldearla. Lo senté en mi rodilla, y procedí a explicarle que había una cualidad arraigada que de antaño se había colocado dentro de los árboles haciendo que uno poseyera una cualidad más dura y otra una cualidad más suave. Le dije que la madera blanda se estropearía fácilmente y que, si la usara, la pequeña imagen que quería tallar no soportaría los golpes y caídas que más tarde podrían llegar a ella, mientras que una talla hecha de madera dura perduraría más sustancialmente.</blockquote>


<div class="mw-translate-fuzzy">
<blockquote>También le dije que la madera disfrutaba siendo moldeada por sus manos y que la única diferencia entre tallar la madera blanda y la dura sería la de una mayor paciencia de su parte. Se echó hacia atrás el cabello que le caía sobre los ojos y, con gran y rápida dulzura, plantó un beso en mis dos mejillas. Noté un rastro de una lágrima en un ojo mientras se alejaba corriendo para continuar su trabajo de dar forma a la madera dura.<ref>Madre María, 3 de marzo de 1968, 1968 ''PoW'', Libro I, p. 37.</ref></blockquote>
<blockquote>También le dije que la madera disfrutaba siendo moldeada por sus manos y que la única diferencia entre tallar la madera blanda y la dura sería la de una mayor paciencia de su parte. Se echó hacia atrás el cabello que le caía sobre los ojos y, con gran y rápida dulzura, plantó un beso en mis dos mejillas. Noté un rastro de una lágrima en un ojo mientras se alejaba corriendo para continuar su trabajo de dar forma a la madera dura.<ref>Madre María, 3 de marzo de 1968, 1968 ''PoW'', Libro I, p. 37.</ref></blockquote>
</div>


En otro dictado, Madre María nos dijo que San José "engendró y alimentó al Niño Jesús y, por lo tanto, marcó el ritmo de la era de Piscis". La Santísima Madre dijo:   
En otro dictado, Madre María nos dijo que San José "engendró y alimentó al Niño Jesús y, por lo tanto, marcó el ritmo de la era de Piscis". La Santísima Madre dijo:   
21,627

edits